Minería de prueba de trabajo (PoW) debe buscar alternativas energéticas 

Riksbank publicó el pasado 10 de junio un informe titulado “Las criptomonedas y su impacto en la estabilidad financiera”, y en este compartió los resultados de su propia investigación sobre la minería de criptoactivos basados en el algoritmo de Prueba de Trabajo (Proof-of-Work o PoW por sus siglas en inglés). En este se explica que este tipo de actividad genera un alto consumo de energía, lo que ocasiona un gran impacto ambiental.

“El consumo de energía para Bitcoin, entre otras cosas, ha aumentado considerablemente en los últimos años. El Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge estima que la red Bitcoin tiene un mayor consumo de energía que, por ejemplo, Noruega”.

Agencias ambientales y la Autoridad de Supervisión Financiera de Suecia han expresado que se ha establecido mayor actividad de minería de criptomonedas al norte del país, la cual registra un consumo energético equivalente a 200.000 hogares por año, por lo que consideran que las criptomonedas deberían adoptar otros mecanismos más amigables con el medio ambiente:

“El método de prueba de trabajo, que se utiliza para confirmar transacciones y extraer nuevas criptomonedas, debería prohibirse en favor de otros métodos que consumen menos energía”.

Funcionarios suecos ya habían solicitado prohibir la minería

Para noviembre de 2021, los directores de la Autoridad de Supervisión Financiera y la Agencia de Protección Ambiental, Erik Thedéen y Björn Risinger respectivamente, habían manifestado su disgusto por el consumo de energía que produce la minería de criptomonedas, motivado a esto solicitaron ante las autoridades suecas la prohibición de esta actividad.

Según las autoridades, la minería de criptomonedas basadas en el algoritmo Proof-of-Work podría interferir con en el Acuerdo sobre el Cambio Climático de París, firmado por países como Suecia y los pertenecientes a la Unión Europea. En la solicitud, Thedéen y Risinger explicaron que la minería de criptoactivos produce alrededor de 120 millones de toneladas de CO2 que van hacia la atmósfera cada año, y lo compararon con lo que generarían 100 millones de vuelos de ida y vuelta entre Suecia y Tailandia.

Thedéen y Risinger para ese entonces explicaron que no estaban en contra de esta actividad siempre y cuando la energía empleada viniese de fuentes renovables, por lo que los mineros de criptomonedas deben buscar alternativas más amigables con el medio ambiente para llevar sus operaciones a cabo.

Alrededor del mundo, las compañías enfocadas en la minería de criptomonedas se están concientizando del impacto climático que genera esta actividad, es por ello, que han empezado a cambiar su fuente de energía para otras más sustentables como la energía solar.

¿Cómo te parece la posición del Banco Central de Suecia ante la minería de criptomonedas y el consumo excesivo de energía? ¿Crees que las compañías mineras logren adaptarse a la petición de utilizar fuentes energéticas renovables? Queremos conocer tu opinión, déjanos tus comentarios en nuestra sección.

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