Para comenzar a entender a qué nos referimos cuando nombramos los forks, estos son el resultado natural del software de código abierto, por lo que es vital la existencia de los mismos para el desarrollo y crecimiento del entorno cripto. Sin los forks, la aparición de nuevas altcoins se vería considerablemente limitada.

Primero lo primero, ¿qué es un fork?

Un fork no es más que la bifurcación del código fuente de un software es dos o más caminos separados, que mantienen una misma esencia y base pero que implementan características que distinguen un “camino” de otro, haciendo incompatible la transferencia de datos e información entre ambos.

Estas bifurcaciones, en el mundo cripto, se pueden llevar a cabo de dos grandes maneras: como ajustes o correcciones a errores presentes en el código de los criptoactivos, o bien con la finalidad de cambiar completamente el rumbo de desarrollo del proyecto, así como la creación de un proyecto completamente independiente del original.

Hardforks: la opción mas drástica (y al parecer, más de moda)

Si la bifurcación que se realiza obliga a todos los usuarios y mineros a migrar a la actualización ofrecida por el equipo de desarrollo, estamos en presencia de un hardfork. Estos suelen presentarse en dos escenarios principales.

En el primero, existe algún aspecto que tanto el equipo de desarrollo de un criptoactivo como su comunidad desean cambiar, corregir, alterar o eliminar de la blockchain. En ese caso se realiza una propuesta y la misma es implementada de manera obligatoria para beneficiar a toda la red en general. Un claro ejemplo de esto fue el hardfork que sufrió la cadena de Bitcoin Cash para corregir el ajuste del protocolo de dificultad de minado a mediados del mes de noviembre del año pasado, mejorando la estabilidad de la moneda y disparando su valor y aceptación en el mercado.

El segundo caso es cuando alguno o algunos dentro del equipo de desarrollo de un criptoactivo decide que lo mejor sería seguir otra dirección, de modo que propone a la comunidad un hardfork para la creación de un nuevo criptoactivo independiente que aplique características propias que, en su opinión, constituye la mejor opción a seguir para el desempeño óptimo del proyecto. Este es sin duda el más común hasta la fecha ya que permite la aparición de nuevas altcoins en el panorama cripto.

En este caso existen variaciones, por ejemplo cuando la modificación al código fuente (abierto, dicho sea de paso) es realizada por un tercero, algún desarrollador que no tiene nada que ver con el equipo de la moneda que se pretende dividir, pero que la toma como base para el desarrollo e implementación de un proyecto completamente nuevo.

Softforks: vamos con calma…

Entendemos que en varios escenarios la implementación de un hardfork es demasiado brusca para la naturaleza de los cambios a implementar en el ecosistema de la red, es entonces donde aparecen la figura de los softforks, donde la actualización en las reglas de consenso de la blockchain pueden, o no, ser implementados por los usuarios de la red, de modo que se puede entender como una “recomendación” por parte de los desarrolladores del proyecto, pero sin la obligación de ser aceptadas por aquellos que hacen vida en el entorno del criptoactivo.

Si bien no todos los usuarios deben tomar la actualización, para que la misma se aplique la mayoría de los nodos de la red deben actualizarse, siendo el escenario ideal que todos los nodos la apliquen para contar con una misma regla de consenso para toda la red y evitar de este modo vulnerabilidades o bugs.

Los forks son parte vital del mundo cripto, pero como usuarios debemos conocer su naturaleza para tomar las mejores decisiones de inversión.
¿Les parece buena la implementación de tantos hardforks en estos últimos meses? Compartan su opinión en la sección de comentarios.

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